Travesuras de chicas nocturnas


1.    La falda más alta: o te subías la basta de la falda o te pusiste a coser unos cuatro botones  en los tirantes de la espalda para tenerla más arriba Tenías que buscar la modalidad más rápida y discreta porque tenías que hacerlo tan pronto sonaba el timbre de salida, para cruzar la puerta y mostrar tus piernitas al mundo.

2.    Anónimo: Escribir poemas candentes o sucios a los profesores con diferentes letras, sin firmar.
3.    Colores: Con tinte permanente o los tintes temporales, en algún momento te teñiste el cabello. A más parecido a algún color de un arcoíris, mejor.

Te interesa: Cosas que solo entienden las chicas que estudiaron en colegios de mujeres


4.    La carta apócrifa: Dejabas mensajes muy ofensivos para algún profesor o compañera a nombre de otra. Se armaban los escándalos con víctimas inocentes.

5.     Plagio: En el muslo, en tu brasier, en alguna parte indecente de tu cuerpo y que nadie debía atreverse a mirar, pero tú sí.
6.    Make-up alternativo: No te dejaban usar nada de maquillaje, optabas por lucir rosada frotándote las mejillas. O usando liquid paper sobre tus uñas. La manicure francesa más horrenda que jamás ha existido, ¡pero a nada!
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21 travesuras que hicieron las chicas que estudiaron en colegio de mujeres
foto: i.cosmoenespanol.com

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09/04/2015 | 11:48am
Si no has hecho ni una sola travesura en el colegio, no has tenido vida. Es momento para revivir algunas de tus travesuras colegiales:

1.    La falda más alta: o te subías la basta de la falda o te pusiste a coser unos cuatro botones  en los tirantes de la espalda para tenerla más arriba Tenías que buscar la modalidad más rápida y discreta porque tenías que hacerlo tan pronto sonaba el timbre de salida, para cruzar la puerta y mostrar tus piernitas al mundo.

2.    Anónimo: Escribir poemas candentes o sucios a los profesores con diferentes letras, sin firmar.
3.    Colores: Con tinte permanente o los tintes temporales, en algún momento te teñiste el cabello. A más parecido a algún color de un arcoíris, mejor.

Te interesa: Cosas que solo entienden las chicas que estudiaron en colegios de mujeres


4.    La carta apócrifa: Dejabas mensajes muy ofensivos para algún profesor o compañera a nombre de otra. Se armaban los escándalos con víctimas inocentes.

5.     Plagio: En el muslo, en tu brasier, en alguna parte indecente de tu cuerpo y que nadie debía atreverse a mirar, pero tú sí.
6.    Make-up alternativo: No te dejaban usar nada de maquillaje, optabas por lucir rosada frotándote las mejillas. O usando liquid paper sobre tus uñas. La manicure francesa más horrenda que jamás ha existido, ¡pero a nada!

21 travesuras que hicieron las chicas que estudiaron en colegio de mujeres

7.    Magia: Desaparecer papel higiénico de los baños, así las demás se daban la sorpresa de su vida.
8.    Entallada: Lograbas comprar la talla más entallada de uniforme.

9.    "No he crecido, mamá": Convencías a tu familia de no comprar un uniforme al año siguiente. Aunque ya te quedaba ajustado, era una forma de lucir tu figura ante las envidiosas y tus amiguitos a la salida.
10.    ¡Sorpresa!: Mientras las chicas de grados menores conversaban tranquilamente por los pasillos, tú ibas corriendo y le bajabas los pantalones o les subías la falda públicamente.
11.     Maquillaje camuflado: Ocultabas todo tu maquillaje en algún compartimento ultra secreto de tu mochila.
12.    ¡Flash!: Tan pronto sonaba el timbre, te maquillabas a la velocidad de la luz para estar presentable para el chico que te gustaba del colegio de al lado.

vida encontrada en la guitarra



Como Camilo venía cantando empíricamente desde muy pequeño (le cataba a los amigos de su papá las rancheras de Vicente Fernández), empezó a sacar las canciones a oído. La primera fue Cantares, de Joan Manuel Serrat. Aunque inicialmente comenzó tocando en iglesias, rápidamente descubrió que en los buses podía encontrar un buen público dispuesto a pagar por escucharlo cantar. Durante 14 largos años, los buses fueron su escenario y Camilo aprovechó para casarse, ser padre y estudiar publicidad. Ganó varios concursos, entre ellos el Festival La nota, exclusivo para músicos que trabajaban en los buses en Bogotá.

Nosotros, en el momento, creamos una cultura de que los que cantábamos en los buses nos vestíamos bien y teníamos buenas guitarras. Ganábamos muy bien, fue una experiencia bonita.
Caminante inagotable, Camilo lo dejó todo por pisar nuevas tierras; se fue a un viaje por Suramérica con su guitarra al hombro y 20.000 pesos en el bolsillo. Ecuador, Perú, Bolivia y Chile fueron algunos de los países que recorrió, “echando dedo” y cantando.

Se casó muy joven, tuvo un hijo (Christian), se separó por un tiempo, tuvo otro hijo (Joshua). Volvió con su primera esposa pero enviudó y la madre de su segundo hijo, se lo dejó, así que Camilo tuvo que encargarse de ser padre y madre, por lo que su vida dio un giro. Las responsabilidades paternales empezaron a hacerse prioridad, entonces incursionó en los bares proponiendo música en vivo. ¡Todo un padre soltero